17 Curiosidades de Islas Feroe

Las Islas Feroe son un pequeño archipiélago perdido entre Escocia e Islandia, donde la naturaleza dicta el ritmo de la vida. Acantilados infinitos, pueblos diminutos y un clima caprichoso dan forma a un destino remoto y fascinante que aún conserva tradiciones muy arraigadas. A pesar de su tamaño, guardan una historia y una cultura únicas que sorprenden a cualquiera que las visita. En este artículo repasamos algunas curiosidades que os ayudarán a descubrir la cara más auténtica de este lugar singular del Atlántico Norte.

1. Más corderos que personas

En las Islas Feroe viven alrededor de 50.000 personas, pero superan los 70.000 corderos, lo que hace que literalmente haya más ovejas que habitantes. No es casualidad: la ganadería ovina forma parte esencial de su economía y su cultura desde hace siglos. Los verdes prados que cubren las islas ofrecen el terreno perfecto para el pastoreo, y la imagen de los rebaños en las laderas se ha convertido en un símbolo del archipiélago. Tanto es así que el propio nombre “Feroe” significa “islas de ovejas”.

Mykines

2. Casas con techo de hierba y paredes negras

En muchos pueblos de las Islas Feroe todavía podéis ver casas de color negro, una apariencia que puede llamar la atención pero que tiene su origen en una costumbre muy práctica. Antiguamente se cubrían las fachadas con alquitrán para proteger la madera del viento, la humedad y el salitre, además de ayudar a conservar el calor en los crudos inviernos. Ese tono oscuro, combinado con los tejados de hierba verde y las ventanas de colores, genera un contraste muy característico que se ha convertido en parte de la identidad arquitectónica del archipiélago.

3. En Islas Feroe no hay árboles

En las Islas Feroe apenas hay árboles debido al fuerte clima oceánico y a los vientos cargados de sal, que dificultan su crecimiento. Por este mismo motivo, la agricultura es muy limitada y se centra en hortalizas de raíz como las patatas, las únicas capaces de prosperar en estas condiciones.

Isla de Mykines

4. Cuenta con la primera rotonda submarina del mundo

las Islas Feroe cuentan con una rotonda submarina dentro del túnel Eysturoyartunnilin (de 11km de longitud) que conecta las islas de Streymoy y Eysturoy. Esta rotonda, apodada «la Medusa», es la primera de su tipo en el mundo y está ubicada a 187 metros de profundidad.

Rotonda submarina en Islas Feroe

5. Fueron los irlandeses, no los vikingos, los primeros habitantes de Feroe

Se cree que los primeros en llegar a las Islas Feroe no fueron los vikingos, sino monjes irlandeses, que probablemente se asentaron allí entre los siglos VI y VIII. Estos religiosos buscaban lugares remotos para llevar una vida de retiro y contemplación, y habrían dejado huellas de su presencia antes de la llegada nórdica. En el siglo IX llegarían los vikingos desde Escandinavia, quienes terminaron consolidando la colonización y moldeando gran parte de la cultura feroesa que conocemos hoy.

Iglesia de Funningur

6. El agente 007 murió en Islas Feroe

Salen en 007. Sin Tiempo Para Morir es la vigésimo quinta entrega de la saga 007. La película destaca por ser la primera de James Bond en incluir escenarios de las Islas Feroe. Las escenas filmadas en las Islas Feroe son un hito en la historia de la franquicia. De hecho, existe una tumba de 007 muy cerca del Faro de Kallur, en la Isla de Kalsoy.

Tumba de 007 en Isla Kalsoy

7. El helicóptero es transporte público en Feroe

En las Islas Feroe — sorprendentemente — el helicóptero no es un lujo sino una forma de transporte público habitual, operada por Atlantic Airways en colaboración con Strandfaraskip Landsins. Los vuelos en helicóptero están subvencionados por el gobierno para servir como transporte público habitual de los residentes, especialmente en islas remotas. Por eso, los billetes suelen ser bastante accesibles: algunos trayectos cuestan entre 85 y 360 DKK (aproximadamente 11 – 48 €).

Cuando un turista reserva un vuelo en helicóptero en las Islas Feroe, solo puede comprar la ida. No está permitido adquirir ida y vuelta el mismo día para los turistas, porque el servicio está pensado principalmente como transporte esencial para los residentes, no como actividad turística. De esta manera, se asegura que las personas que viven en las islas más aisladas tengan prioridad y puedan utilizarlo en su día a día.

Helicóptero en la Isla de Mykines

8. No hay restaurantes McDonald’s

En las Islas Feroe no encontraréis restaurantes McDonald’s ni cadenas de comida rápida internacionales, algo que sorprende a muchos viajeros. La cultura gastronómica local está muy ligada al producto autóctono y a las tradiciones culinarias, por lo que los feroeses han apostado por mantener una oferta más cercana y artesanal. En lugar de grandes franquicias, predominan pequeños cafés, panaderías y restaurantes que sirven platos típicos y pescado fresco, reflejo de la identidad y el ritmo de vida del archipiélago.

Plato con producto autóctono en Islas Feroe

9. El agua del grifo es de mayor calidad que la embotellada

En las Islas Feroe el agua del grifo es tan pura que supera en calidad a muchas aguas embotelladas. Procede de manantiales naturales y se trata mínimamente antes de llegar a los hogares, por lo que conserva un sabor fresco y limpio. Para los locales es totalmente normal beberla directamente del grifo, y para los visitantes es una buena forma de ahorrar y, además, reducir el uso de plástico durante el viaje.

10. Tiene una población de 50.000 personas y 80 nacionalidades

La población de las Islas Feroe ronda los 50.000 habitantes, pero sorprende por su diversidad: conviven allí personas procedentes de unas 80 nacionalidades distintas. Esta mezcla cultural se debe en gran parte al trabajo internacional relacionado con la pesca, el transporte y los servicios, lo que da lugar a una comunidad pequeña en número pero muy global en convivencia.

Tórshavn, donde vive el 40% de la población de las Islas Feroe

11. Se hacen descansos temporales de turistas

A veces, las Islas Feroe deciden tomarse un respiro del turismo y cerrar temporalmente el acceso. Es una medida centrada en mantener un turismo sostenible y proteger un entorno natural especialmente frágil. Del 1 al 3 de mayo de 2025 lo hicieron también: durante esos días, las Islas Feroe permanecieron cerradas al público, excepto para 80 voluntarios que participaron en tareas de conservación y mantenimiento. Es una forma original de equilibrar la llegada de visitantes con el cuidado del territorio que les hace únicos.

12. Hay más hombres que mujeres

En las Islas Feroe viven ligeramente más hombres que mujeres — alrededor del 52% frente al 48% — una diferencia que se debe, en gran parte, a la emigración femenina hacia otros países nórdicos. Se calcula que faltarían unas 2.000 mujeres para equilibrar la población, lo que ha generado un fenómeno curioso: muchos hombres buscan pareja en plataformas en línea, propiciando una pequeña inmigración femenina desde distintos lugares del mundo, especialmente de países asiáticos, de donde ya proceden más de 300 mujeres que hoy residen en el archipiélago.

13. Son de origen volcánico, pero no hay volcanes

Las Islas Feroe tienen origen volcánico, formadas por sucesivas capas de lava solidificada hace millones de años, lo que explica sus paisajes abruptos, acantilados y montañas de formas tan marcadas. Sin embargo, hoy no hay actividad volcánica en el archipiélago: los volcanes que dieron lugar a las islas se extinguieron hace mucho tiempo.

Klaksvík, en Islas Feroe

14. El 70% del territorio está por encima de 200 metros sobre el nivel del mar

Aproximadamente el 70% del territorio de las Islas Feroe se encuentra a más de 200 metros sobre el nivel del mar. Esta particular elevación, resultado de su origen volcánico y su abrupta orografía, explica la presencia constante de montañas, acantilados y laderas empinadas que dan al paisaje su aspecto dramático y salvaje. Para quienes las visitan, significa que prácticamente en cualquier punto se disfruta de vistas espectaculares sobre valles, pueblos costeros y el Atlántico Norte.

Acantilado Trælanípa

15. Pertenece a Dinamarca, pero no a la Unión Europea

Las Islas Feroe forman parte del Reino de Dinamarca, pero no pertenecen a la Unión Europea. Esta singular situación responde a acuerdos propios ligados a su autonomía y a la importancia de controlar sus recursos, especialmente la pesca. Como resultado, mantienen fronteras y políticas comerciales independientes, a pesar de utilizar la corona danesa como moneda oficial, lo que añade un matiz particular a su relación con Europa y con el resto del mundo.

16. Las luces de corto alcance son siempre obligatorias

En las Islas Feroe es obligatorio conducir siempre con las luces de corto alcance encendidas, tanto de día como de noche. Esta norma se debe a las condiciones climáticas del archipiélago, donde la niebla, la lluvia y los cambios bruscos de luz son frecuentes. Circular con las luces encendidas mejora la visibilidad y aumenta la seguridad en unas carreteras estrechas y, en muchos casos, rodeadas de paisajes montañosos y costa abrupta.

17. Es preciso pagar una tasa para hacer una ruta de montaña

En algunas de las rutas de montaña más populares de las Islas Feroe es necesario pagar una tasa antes de acceder, ya que gran parte de los senderos atraviesan terrenos privados y estas tarifas ayudan a controlar el impacto del turismo y a mantener los caminos. No todas las rutas son de pago, pero conviene informarse antes, especialmente en los senderos más conocidos.

Tasa en Ruta de Montaña

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Aquí finaliza nuestro artículo 17 Curiosidades sobre Islas Feroe. Esperamos que disfrutéis mucho de vuestro viaje. ¡Y os agradeceremos que nos comentéis si tenéis alguna sugerencia que añadir!

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