Visita a la zona arqueológica de Chichén Itzá

Chichén Itzá, uno de los sitios arqueológicos más impresionantes y mejor conservados de la antigua civilización maya, es una visita obligada en la península de Yucatán. Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y considerado una de las Siete Maravillas del Mundo Moderno, este majestuoso lugar ofrece un viaje en el tiempo a través de sus imponentes estructuras y su historia fascinante. En este artículo, te contamos todo lo que necesitas saber para aprovechar al máximo tu visita a la zona arqueológica de Chichén Itzá y explorar sus secretos mejor guardados.

Información práctica para tu viaje

La Riviera Maya es accesible principalmente a través del Aeropuerto Internacional de Cancún, que recibe vuelos directos de diversas ciudades de América, Europa y otras regiones. Desde el aeropuerto, puedes llegar a destinos como Playa del Carmen, Tulum o Puerto Morelos en autobús, coche alquilado o servicios de transporte privado, que cubren la zona hotelera y los puntos turísticos de la costa.

La carretera federal 307 conecta Cancún con toda la Riviera Maya, lo que facilita desplazarse en coche por la región y explorar sus playas, cenotes y sitios arqueológicos. Además, si llegas desde la Ciudad de México u otras ciudades mexicanas, también puedes encontrar rutas en autobús o vuelos nacionales que facilitan el acceso a este destino caribeño.

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Si queréis que os cuenten la historia de Chichén Itzá a la vez que lo visitáis, podéis reservar un tour donde un guía turístico experto os describa los lugares más importantes del sitio arqueológico. Os recomendamos los siguientes tours:

1. Historia de Chichen Itzá

Chichén Itzá es uno de los principales sitios arqueológicos mayas de la península de Yucatán, en México. Consistió en una ciudad o un centro ceremonial que pasó por diversas épocas constructivas e influencias de los distintos pueblos que la ocuparon.

En idioma maya, Chichén Itzá significa «boca del pozo de los itzaes», haciendo referencia al Cenote Sagrado, el gran pozo natural que los habitantes de la región consideraban una de las entradas principales al inframundo, sede de importantes dioses, como los de la lluvia.

Las construcciones principales que ahí perduran corresponden al periodo denominado clásico tardío o posclásico temprano (800-1100 d. C.)

En el siglo XVI d. C. el conquistador español Francisco de Montejo y el franciscano Diego de Landa realizaron las primeras visitas de los europeos a la zona y dieron cuenta detallada de la existencia de la ciudad.

El dios que preside el sitio, según la mitología maya, es Kukulcán, representación maya de Quetzalcóatl, dios tomado del panteón de la cultura tolteca.

Fue inscrita en la lista del Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1988. En 2007, el Templo de Kukulcán, ubicado en Chichén Itzá, fue reconocido como una de las siete maravillas del mundo moderno.

2. Pirámide de Kukulcán

También conocida con el nombre de «El Castillo», el actual templo se construyó en el siglo XII d. C. por los mayas itzaes en su capital, la ciudad de Chichén Itzá, fundada originalmente en el siglo VI d. C.

En esta construcción, se rindió culto a la entidad maya Kukulcán (serpiente emplumada). Como se puede ver en distintos símbolos. Balaustradas de piedra flanquean cada escalera, y en la base de la escalinata norte se asientan dos colosales cabezas de serpientes emplumadas, efigies del dios Kukulcán. Por otro lado, quizás lo más llamativo es que en estas escalinatas, se proyectan alrededor del día equinoccial las sombras de las aristas de las plataformas que integran el gran edificio, configurándose así la imagen del cuerpo de la serpiente que al paso de las horas parece moverse descendiendo y rematando en la mencionada cabeza pétrea situada en la base inferior de la escalinata. Este juego de luz y sombra representa la «bajada» de Kukulcán a la tierra, como quisieron los mayas simbolizar el mandato de acudir a la labor agrícola ante la inminencia de la llegada de las lluvias,

El templo de Kukulcán, principal estructura de Chichén Itzá, demuestra los profundos conocimientos de matemáticas, geometría, acústica y astronomía que los mayas poseían. El templo de Kukulcán cuenta con cuatro escalinatas; cada una de ellas tiene 91 escalones. De esta forma suman 364 y considerando la plataforma superior del templo tenemos un total 365 escalones que representan los días del calendario. De esta forma, y acorde a los calendarios utilizados por los mayas, se puede deducir que la pirámide no solamente está dedicada al dios Kukulcán, sino que también observa la cuenta del tiempo dando particular relevancia a sus ciclos.

También es llamativo que si una persona aplaude de forma frontal a la escalinata, el sonido del aplauso se propaga hacia los escalones y rebota en forma de eco distorsionado, provocando un chirrido semejante al canto de un quetzal.

Piramide de Kukulcán
Serpiente emplumada

3. El juego de pelota

Fue más un ritual ceremonial que un deporte. El objetivo principal era lograr pasar la pelota por los aros que conformaban la cancha, siempre y cuando la pelota únicamente se manipulase por las extremidades del cuerpo permitidas en las reglas de dicho juego: la cadera, hombros y codos.

Si bien hay quien dice que los ganadores eran sacrificados, algunos autores apuntan que hay sobrados datos para sostener la idea de la muerte de los jugadores/guerreros perdedores, y no de los ganadores, como parte de una de las más importantes prácticas rituales del México antiguo. El sacrificio se llevaba a cabo principalmente por medio de la decapitación.

Cancha de Gran Juego de Pelota de Chichén Itzá

4. Sacrificios

Durante la época precolombina, el sacrificio humano en la cultura maya fue una ofrenda ritual para alimentar a los dioses. La sangre era vista como potente fuente de nutrición de las deidades mayas, y el sacrificio de una criatura viviente por tanto una apreciada ofrenda. Por extensión, el sacrificio de una vida humana era la ofrenda definitiva de sangre a los dioses, y la mayoría de los principales rituales mayas culminaba con un sacrificio humano. Generalmente, en esta cultura solo prisioneros de guerra de alto rango eran sacrificados, con los cautivos de estatus más bajo siendo utilizados para trabajos forzados.

Los mayas emplearon varios métodos, siendo los más comunes la decapitación y la extracción del corazón. Otras formas adicionales de sacrificio incluían lanzar a la víctima a un cenote, el sacrificio de los jugadores en un ritual relacionado con el juego de pelota y el destripamiento.

Un ejemplo de sacrificios lo tenemos en el cenote sagrado de Chichén Itzá, que era considerado uno de los más importantes lugares de peregrinación de la cultura maya. Huesos de múltiples individuos han sido recuperados del fondo del mismo. Las marcas de estos huesos corresponden a un amplio rango de tratamientos asociados con actos de violencia antes y durante el momento de la muerte, así como con acciones de manipulación póstuma del cuerpo.

En la siguiente imagen puede verse un relieve en la cancha del Gran Juego de Pelota en Chichén Itzá describiendo un sacrificio por decapitación. La figura a la izquierda sujeta la cabeza de la figura a la derecha, cuya sangre brota en forma de serpientes (símbolo de fertilidad) desde su cuello.

Relieve en la cancha del Gran Juego de Pelota

5. Templo de los guerreros

El Templo de los Guerreros es una de las estructuras más impresionantes e importantes de Chichén Itzá. Data del año 1200 aproximadamente y es uno de los edificios más bellos y mejor conservados de Chichén Itzá. Un templo con una historia fascinante, donde hacían los sacrificios a los dioses de la guerra.

Ubicado en la Gran Plaza, a la derecha de la Pirámide de Kukulkán, el Templo sostiene un gran santuario superior. El templo central muestra bajorrelieves de guerreros, águilas y jaguares devorando corazones humanos. Finalmente, al pie de la pirámide, un cúmulo de columnas con grabados de guerreros.

Templo de los guerreros

6. Templo de las Mil Columnas

El Templo de Las Mil Columnas es una construcción conectada al Templo de los Guerreros compuesta de doscientas columnas agrupadas en un vasto cuadrilátero.

Esto es lo que queda de lo que probablemente soportaba un techo plano, de acuerdo con la costumbre tolteca. Estas columnas agregan elementos iconográficos relacionados con las órdenes militares y el culto de la Serpiente Emplumada.

Templo de las mil columnas

7. Templo del Jaguar

El Templo del Jaguar en Chichén Itzá fue construido entre los años 1000 y 1150 y está ubicado junto al Juego de Pelota. Toma su nombre de una secuencia de jaguares ubicada en la parte frontal de la estructura. Tallados en los muros, se encuentran los relieves amenazantes de las serpientes sagradas y jaguares sedientos de sangre. Dos gigantescas serpientes emplumadas formaban las columnas en el vestíbulo de entrada, mientras que las paredes interiores están ricamente decoradas con hileras de guerreros en piedra.

Templo del Jaguar

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Gracias por leernos. Aquí finaliza nuestro artículo de Visita a la zona arqueológica de Chichén Itzá. Esperamos que disfrutéis mucho de vuestro viaje. ¡Y os agradeceremos que nos comentéis si tenéis alguna sugerencia que añadir!

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