Situada en el extremo sur de la provincia de Pontevedra, en la frontera con Portugal, A Guarda es una pequeña villa marinera donde el río Miño termina su recorrido y se encuentra con el océano Atlántico.
Aunque su lugar más conocido es el Monte de Santa Trega y su famoso castro, A Guarda tiene mucho más que ofrecer. Un puerto que todavía conserva su carácter pesquero, casas indianas, antiguos viveros de marisco construidos entre las rocas, petroglifos, molinos de viento y diferentes rutas junto al mar permiten dedicarle fácilmente un día completo.
A todo ello debemos añadir su gastronomía, estrechamente relacionada con el mar y en la que la langosta es uno de sus productos más representativos.
Además, si en lugar de recorrerla completamente por vuestra cuenta queréis conocer mejor su historia, podéis realizar una Visita guiada por La Guardia. Durante aproximadamente una hora y media recorreréis algunos de los lugares más interesantes de la localidad acompañados por un guía en español. Pasaréis por las casas indianas, el Castillo de Santa Cruz, la iglesia de Santa María, la Praza do Reló y el barrio marinero. Terminaréis junto al Museo do Mar.
En esta guía os contamos los principales lugares que ver en A Guarda, desde el imprescindible Castro de Santa Trega hasta algunos rincones menos conocidos que podemos descubrir recorriendo su costa.
1. Castro celta de Santa Tecla
Comenzamos por el lugar más famoso de A Guarda. Para nosotros, una visita absolutamente imprescindible: el Castro de Santa Trega, situado en las laderas del monte del mismo nombre. El yacimiento permite acercarnos a la cultura castreña y descubrir cómo vivían sus habitantes hace unos 2.000 años. A lo largo de la zona excavada podemos observar los restos de numerosas construcciones, calles y viviendas. Algunas de ellas han sido reconstruidas para ayudarnos a comprender mejor cómo era el poblado.
Las excavaciones arqueológicas comenzaron a principios del siglo XX y han ido sacando a la luz diferentes sectores del asentamiento. Aunque podemos recorrer el yacimiento perfectamente por nuestra cuenta, si os interesa especialmente la arqueología creemos que merece la pena hacerlo acompañados por un guía.
Una posibilidad es realizar la Visita guiada por el castro de Santa Tecla, de aproximadamente una hora de duración. Durante el recorrido conoceréis las zonas Mergelina y Calvo. También entraréis en algunas de las cabañas reconstruidas y descubriréis los petroglifos que se conservan dentro y fuera de la antigua muralla. Otra alternativa, especialmente interesante si viajáis en familia o con un grupo de amigos, es reservar el Tour privado por el castro de Santa Tecla. El recorrido también dura aproximadamente una hora, pero contaréis con un guía exclusivamente para vuestro grupo. En ambos casos, creemos que las explicaciones ayudan muchísimo a imaginar cómo era la vida de los antiguos habitantes del poblado. También ayuda a fijarnos en detalles que probablemente pasarían desapercibidos durante una visita por libre.
Pero la visita al Monte Santa Trega va mucho más allá del propio castro. A medida que ascendemos encontramos diferentes miradores. En la parte alta, podemos disfrutar de una de las panorámicas más espectaculares de esta zona de Galicia. Se trata de la desembocadura del río Miño, Portugal, A Guarda y el océano Atlántico.
En la cima también encontramos la ermita de Santa Trega y el Museo Arqueológico de Santa Trega (MASAT). Allí se conservan diferentes objetos recuperados durante las excavaciones.

2. Estuario y desembocadura del Miño
Otro de los lugares que no podéis perderos en A Guarda es el estuario del río Miño. Después de recorrer más de 300 kilómetros, el Miño llega hasta este punto para encontrarse finalmente con el océano Atlántico. Allí crea un paisaje completamente diferente al de la costa rocosa que encontramos al norte de A Guarda.
Una de las mejores zonas para disfrutarlo se encuentra alrededor de Camposancos y la playa de O Muíño. Desde allí podemos contemplar la desembocadura y, al otro lado del río, la costa portuguesa.
Además de su valor paisajístico, el estuario posee una enorme riqueza natural. Es especialmente interesante para la observación de aves, ya que numerosas especies utilizan este espacio durante sus migraciones o para pasar el invierno.
Si os apetece caminar, podéis recorrer parte de la PR-G 160 Ruta de la Desembocadura del Miño. Este itinerario permite descubrir esta zona con mucha más tranquilidad.
Y no olvidéis contemplar este paisaje también desde el Monte Santa Trega. Desde sus miradores podemos comprender perfectamente cómo el Miño se ensancha antes de alcanzar el Atlántico. Allí forma pequeñas islas, arenales y zonas húmedas justo frente a Portugal.

3. Puerto pesquero de A Guarda
Después de conocer Santa Trega y la desembocadura del Miño, regresamos al centro para descubrir otro de los lugares imprescindibles de A Guarda: su puerto pesquero. A Guarda siempre ha mantenido una estrecha relación con el mar y buena parte de la localidad fue creciendo precisamente alrededor de su puerto.
Todavía hoy podemos observar pequeñas embarcaciones, la lonja y diferentes elementos relacionados con la actividad pesquera.
Pero lo que más nos gusta es simplemente pasear junto al puerto y por la calle Porto. Las estrechas y coloridas fachadas de las casas marineras crean una de las imágenes más características de A Guarda, mientras que las terrazas y restaurantes convierten esta zona en uno de los lugares con más ambiente de la localidad.
Desde el puerto también podéis adentraros en el pequeño casco histórico, subiendo por sus calles hasta alcanzar la Praza do Reló, uno de los rincones más representativos del centro.
Precisamente esta parte de A Guarda forma parte del recorrido de la Visita guiada por La Guardia, que termina en el barrio de A Marina después de pasar por algunos de los principales edificios históricos de la localidad.

4. Gastronomía en A Guarda
Después de recorrer el puerto llega uno de nuestros momentos favoritos de cualquier viaje por Galicia: sentarnos a comer. La gastronomía de A Guarda está inevitablemente ligada al océano Atlántico y a su tradición pesquera, por lo que los pescados y mariscos tienen un enorme protagonismo.
Entre todos ellos destaca especialmente la langosta, uno de los productos más emblemáticos de la localidad y protagonista incluso de una fiesta gastronómica que se celebra tradicionalmente durante el verano.
Pero no es necesario limitarse a ella. Dependiendo de la temporada y de lo que haya llegado del mar, encontraremos diferentes pescados, pulpo, percebes, nécoras, centollos y otros mariscos.
La zona del puerto concentra numerosos restaurantes y es uno de los mejores lugares para hacer una pausa y disfrutar de la gastronomía local. Nosotros comimos en Trasmallo, un restaurante situado junto al puerto, y nos parece una opción muy recomendable para probar la cocina gallega y productos del mar en pleno ambiente marinero de A Guarda. Y si podéis acompañar la comida con alguno de los vinos de la cercana subzona de O Rosal, perteneciente a la D.O. Rías Baixas, todavía mejor.

5. Museo do Mar
En uno de los extremos del puerto encontramos el Museo do Mar, fácilmente reconocible por el peculiar edificio circular en el que se encuentra. El edificio actual es una recreación de la antigua Atalaia, una construcción defensiva levantada por los portugueses en el siglo XVII durante la Guerra de Restauración. La construcción original desapareció durante las obras de ampliación del puerto y fue recreada posteriormente para conservar la memoria de uno de los símbolos históricos de A Guarda.
Actualmente su interior alberga una colección dedicada al patrimonio marinero de la zona. Durante la visita podemos descubrir antiguos aparejos y artes de pesca, además de una colección malacológica formada por numerosas conchas marinas. No es un museo demasiado grande, por lo que resulta fácil combinar su visita con un paseo por el puerto.
6. Casas indianas en A Guarda
Aunque el carácter marinero es uno de los grandes protagonistas de A Guarda, mientras caminamos por sus calles encontramos también edificios que nos cuentan una historia completamente diferente: las casas indianas. Estas viviendas fueron construidas principalmente durante la segunda mitad del siglo XIX y comienzos del XX por emigrantes guardeses que habían hecho fortuna en América y que, al regresar, invirtieron parte de su patrimonio en levantar llamativas viviendas.
Sus fachadas destacan por la utilización de elementos como azulejos, piedra de cantería y trabajos de forja, además de incorporar influencias arquitectónicas procedentes de los países en los que habían vivido sus propietarios.Encontramos ejemplos repartidos por diferentes puntos de A Guarda, aunque algunos de los más interesantes aparecen en las calles Puerto Rico y Galicia. Entre los edificios en los que podemos fijarnos se encuentran Villa Borinquen, la Casa de Eloy Domínguez Veiga, la Casa de Manuel Alonso Sobrino o el actual Centro Cultural.
7. Ruta de las cetáreas
Esta es una de las visitas que más curiosas nos parecen de A Guarda. Las cetáreas eran antiguos viveros construidos directamente entre las rocas de la costa y comunicados con el mar. Su finalidad era mantener vivos los mariscos hasta el momento de comercializarlos. En A Guarda comenzaron a utilizarse a finales del siglo XIX y permanecieron en funcionamiento durante buena parte del siglo XX.
Actualmente podemos descubrir sus restos realizando la Ruta de las Cetáreas, un sencillo recorrido peatonal que bordea la costa atlántica. La ruta comienza al sur del puerto y continúa hacia el norte. A lo largo del recorrido podemos descubrir los restos de cuatro antiguas cetáreas: A Grelo, O Portiño, Redonda y Altiña, construidas directamente sobre la costa rocosa. Además de su interés histórico, el recorrido nos permite caminar junto a uno de los sectores más salvajes de la costa de A Guarda, con el Atlántico golpeando constantemente contra las rocas.
Siempre que sea posible, intentad hacer coincidir la visita con la marea baja, ya que resulta mucho más sencillo apreciar la estructura de algunas de las cetáreas.
8. Molinos de viento
Otro elemento bastante curioso que podemos encontrar recorriendo el entorno de A Guarda son sus antiguos molinos de viento. Aunque cuando pensamos en Galicia normalmente asociamos los molinos con pequeños ríos y cursos de agua, en esta zona también se aprovechaba la fuerza del viento. Todavía se conservan algunos ejemplos de estos antiguos molinos, que forman parte del patrimonio etnográfico de la localidad. Podéis encontrarlos recorriendo diferentes senderos del municipio y en el entorno de la Ruta de la Desembocadura del Miño, por lo que resultan fáciles de combinar con otros lugares de esta guía.
9. Petroglifos en A Guarda
La historia de A Guarda comenzó muchísimo antes que sus casas indianas, su puerto e incluso que el propio poblado castreño. En el Monte Santa Trega se conservan diferentes grabados rupestres que demuestran la presencia humana en esta zona mucho antes del desarrollo del famoso castro.
Entre los petroglifos podemos encontrar diferentes diseños geométricos y representaciones grabadas directamente sobre la roca. Uno de los más conocidos es la denominada Laxe Sagrada, situada en el entorno del monte.
Descubrir estos grabados permite añadir otra dimensión a la visita a Santa Trega, ya que nos ayuda a comprender que el valor arqueológico del monte no se limita exclusivamente al castro.
Eso sí, algunos petroglifos pueden resultar difíciles de localizar o distinguir dependiendo de la incidencia de la luz. Si tenéis especial interés por ellos, la Visita guiada por el castro de Santa Tecla resulta especialmente interesante, ya que durante el recorrido se observan algunos de los petroglifos neolíticos distribuidos dentro y fuera de la antigua muralla.
10. Mural A Guarda escrita nas estrelas
Terminamos nuestra lista con uno de los lugares más modernos y fotogénicos que podemos descubrir durante nuestro paseo por el puerto: el mural A Guarda escrita nas estrelas. Esta gran intervención artística se encuentra en el espigón norte del puerto y utiliza el mar y las estrellas como hilo conductor para representar diferentes elementos relacionados con la historia y la identidad del municipio.
A medida que caminamos por el espigón podemos descubrir figuras relacionadas con el mar, la pesca, la naturaleza y las tradiciones locales. Además, debido a sus dimensiones, el mural también puede contemplarse desde zonas elevadas, incluido el Monte Santa Trega, desde donde podemos distinguir esta gran intervención artística extendiéndose junto al puerto.
Nos parece una forma diferente y original de terminar nuestro recorrido por A Guarda, combinando el pasado marinero de la localidad con una obra de arte urbano mucho más reciente.
Qué ver en A Guarda en un día
Aunque podríamos pasar tranquilamente un fin de semana descubriendo la zona, un día completo permite conocer los principales lugares que ver en A Guarda si organizamos bien el recorrido. Nosotros comenzamos por la mañana subiendo al Monte Santa Trega, cuando todavía no había demasiada gente. Dedicamos tiempo al castro, sus petroglifos, los miradores, el museo y la cima del monte.
Después bajamos hacia Camposancos y la desembocadura del Miño para contemplar el estuario desde el nivel del río. A la hora de comer nos dirigimos hasta el puerto pesquero de A Guarda, aprovechando para probar sus mariscos.
Por la tarde recorrimos el centro, las casas indianas, el puerto, el Museo do Mar y el mural A Guarda escrita nas estrelas antes de caminar por un tramo de la Ruta de las Cetáreas.
Tenéis también la posibilidad de reservar por la tarde la Visita guiada por La Guardia, especialmente si queréis conocer la historia de las casas indianas, el Castillo de Santa Cruz, la iglesia de Santa María, la Praza do Reló y el barrio marinero acompañados por un guía.
¿Cuántos días dedicar a A Guarda?
Si únicamente queréis conocer los lugares principales, un día completo es suficiente para llevaros una buena impresión de A Guarda. Sin embargo, creemos que pasar dos días permite disfrutar mucho más de la localidad. Podréis dedicar una mañana completa al Monte Santa Trega, recorrer con tranquilidad la Ruta de las Cetáreas, caminar junto al estuario del Miño y descubrir las casas indianas sin tener que ir mirando continuamente el reloj. Además, A Guarda es una excelente base para continuar descubriendo esta zona del sur de Galicia y acercaros a lugares como O Rosal, Oia o Baiona, además de cruzar el Miño para conocer el norte de Portugal.
Mejor época para visitar A Guarda
A Guarda puede visitarse durante todo el año, aunque creemos que primavera, verano y comienzos de otoño son las épocas más agradables si queréis combinar las visitas culturales con rutas junto al mar. Durante el verano encontraréis más ambiente en el puerto y, generalmente, mejores condiciones para disfrutar de las rutas costeras, aunque también será cuando haya más visitantes. Primavera y septiembre pueden ser especialmente interesantes si buscáis temperaturas agradables y algo más de tranquilidad. En cualquier época del año conviene recordar que estamos junto al Atlántico y que el tiempo puede cambiar rápidamente.
Además, si vais a realizar la Ruta de las Cetáreas, merece la pena consultar previamente los horarios de las mareas para intentar contemplarlas con marea baja.
Mapa de los lugares que ver en A Guarda
Para organizar vuestra visita podéis guardar estos lugares:
Todos ellos permiten combinar patrimonio, naturaleza, gastronomía e historia marinera durante una escapada bastante completa.
¿Merece la pena visitar A Guarda?
Para nosotros, sí merece mucho la pena incluir A Guarda en una ruta por el sur de Galicia. El Castro de Santa Trega ya justificaría prácticamente la visita por sí solo, especialmente por las espectaculares vistas que obtenemos sobre la desembocadura del Miño y Portugal.
Pero reducir A Guarda únicamente a Santa Trega sería un error. Su puerto pesquero, la gastronomía, las casas indianas y los senderos que recorren la costa nos permiten descubrir una localidad profundamente vinculada al mar. Además, lugares como las antiguas cetáreas, los molinos de viento o los petroglifos aportan pequeñas sorpresas que hacen que la visita sea mucho más completa de lo que podríamos imaginar inicialmente.
Y hasta aquí nuestra guía con los principales lugares que ver en A Guarda. Esperamos que os resulte útil para organizar vuestra visita y que disfrutéis tanto de sus paisajes como de su historia y gastronomía. Si ya habéis estado en A Guarda y conocéis algún otro rincón que creéis que debería aparecer en esta guía, ¡nos encantará leer vuestras recomendaciones en los comentarios!





