Visita al Palacio de Frederiksberg

El Palacio de Frederiksberg es uno de los tesoros históricos y arquitectónicos de Copenhague, rodeado de jardines que invitan a pasear y relajarse. Su elegante fachada y sus salones decorados reflejan la riqueza y el gusto de la realeza danesa de siglos pasados. Además de su valor histórico, el palacio ofrece espacios para disfrutar de la naturaleza y del arte en un entorno único. En este artículo os contamos todo lo que podéis descubrir durante vuestra visita al Palacio de Frederiksberg.

Cómo llegar al Castillo de Frederiksberg

El Castillo de Frederiksberg se encuentra en el distrito de Frederiksberg, al oeste del centro de Copenhague. (Ojo, no confundir con el Castillo de Frederiksborg, ubicado en Hillerød). Es muy accesible tanto en transporte público como en coche. En transporte público, las líneas M1 y M2 te llevan hasta la estación Fasanvej del distrito de Frederiksberg. Desde allí, tenéis un cuarto de hora caminando hasta el castillo. Si vais en vehículo propio, podéis seguir las indicaciones hacia Frederiksberg y aparcar en los parkings públicos situados alrededor del recinto. Desde allí es fácil acceder a sus jardines.

Jardines de Frederiksberg

Frederiksberg, una ciudad dentro de Copenhague

Frederiksberg es en realidad una ciudad independiente (con su propio ayuntamiento y administración) completamente rodeada por la ciudad de Copenhague, formando una «isla» urbana. Aunque posee esta identidad administrativa separada, tanto para residentes como visitantes Europa, Frederiksberg forma parte integral del entorno urbano de Copenhague.

Frederiksberg es una elegante zona residencial de clase media-alta que destaca por su tranquilidad y su proximidad al corazón de Copenhague. Los lagos marcan el límite natural entre el centro de la ciudad y este distrito, creando una separación clara pero cercana. Además, en su frontera oeste, Frederiksberg se une al barrio de Vesterbro para compartir algunos atractivos, como el Planetario, o la histórica fábrica de Carlsberg.

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Historia del Palacio de Frederiksberg

El Palacio de Frederiksberg fue construido a principios del siglo XVIII como residencia de verano para el rey Federico IV, inspirado en las villas italianas que conoció durante sus viajes por la Toscana. Durante varias décadas, el palacio fue la residencia de verano favorita de la familia real danesa: además de Federico IV, también vivieron allí su sucesor Cristián VI y, más tarde, Federico V. Este periodo marcó a Frederiksberg como un lugar de prestigio para la nobleza, que comenzó a establecerse en la zona para disfrutar de un entorno más tranquilo que el bullicioso centro de Copenhague.

Con el paso de los años, el palacio dejó de ser utilizado como residencia real. A mediados del siglo XIX, la monarquía trasladó su vida palaciega a Amalienborg, y Frederiksberg quedó destinado a otros usos. Desde 1869 alberga la Real Academia Militar, función que aún conserva hoy en día.

Palacio de Frederiksberg

Jardines de Frederiksberg

Hoy en día el Palacio de Frederiksberg no se puede visitar por dentro ya que, como hemos mencionado arriba, está ocupado por la Real Academia Militar Danesa. Sin embargo, sus jardines sí están abiertos al público y constituyen uno de los espacios verdes más bellos de Copenhague.

Jardines de Frederiksberg

Los Jardines de Frederiksberg se crearon en el siglo XVIII como parte del entorno palaciego del Palacio de Frederiksberg, siguiendo el estilo barroco francés que estaba de moda en la época. Diseñados inicialmente con avenidas rectilíneas y simetrías geométricas, tenían como objetivo reflejar el poder y la grandeza de la monarquía, además de servir como espacio de recreo para la familia real y sus invitados.

Hoy en día, los Jardines de Frederiksberg son uno de los parques más bellos y visitados de Copenhague, abiertos al público y muy apreciados por locales y turistas para pasear, hacer picnic o disfrutar de vistas únicas hacia el propio palacio.

Jardines de Frederiksberg

Dentro de los Jardines de Frederiksberg encontraréis rincones muy especiales que hacen que la visita sea todavía más atractiva. Entre ellos destacan el Pabellón Chino, de estilo oriental y construido en el siglo XVIII, y el Temple de la Apis, una pequeña construcción neoclásica situada en una isla del lago. Los senderos y miradores permiten pasear con calma mientras se contemplan las mejores vistas al Palacio de Frederiksberg, y los canales y puentes aportan un aire romántico al conjunto. Además, desde el propio parque podréis asomaros al Zoológico de Copenhague, integrado en el área de los Jardines de Frederiksberg, y ver algunos de sus animales, como los elefantes, sin necesidad de entrar en el recinto.

Plano de los Jardines de Frederiksberg

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Aquí finaliza nuestro artículo Visita al Palacio de Frederiksberg. Esperamos que disfrutéis mucho de vuestro viaje. ¡Y os agradeceremos que nos comentéis si tenéis alguna sugerencia que añadir!

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