El Castillo Neuschwanstein, enclavado en los majestuosos Alpes Bávaros, es una auténtica joya arquitectónica que parece salida de un cuento de hadas. Construido en el siglo XIX por el rey Luis II de Baviera, este emblemático castillo atrae a millones de visitantes cada año con su impresionante diseño y su entorno pintoresco. En este artículo, te invitamos a explorar una visita inolvidable a una de las atracciones más icónicas de Alemania.
1. Información práctica
Si la Visita al Castillo Neuschwanstein la realizas en coche has de saber que hay 4 Parkings distintos para estacionar el vehículo. Uno de ellos está destinado a aparcar también autocaravanas. Una vez aparcado el coche, es preciso caminar media hora colina arriba para llegar hasta el castillo.
Otro aspecto que has de conocer es que resulta imprescindible visitar el Marienbrücke antes o después de visitar el Castillo. Marienbrücke es un mirador sobre un puente peatonal construido en un acantilado en 1845, famoso por sus vistas del castillo de Neuschwanstein.
Para disfrutar de la visita al Castillo Neuschwanstein de la mano de un guía experto y con la máxima comodidad, te recomendamos realizar un tour. En el Tour, os trasladarán en autobús hasta el castillo y os acompañarán hasta el mirador Marienbrücke para que disfrutéis de las mejores vistas del castillo. El guía os contará el contexto histórico en que se construyó el Castillo y las mejores anécdotas sobre Luis II, el Rey Loco. Os recomendamos los tours siguientes desde Múnich:
- Excursión al castillo de Neuschwanstein
- Excursión al castillo de Neuschwanstein y al palacio de Linderhof
La visita al castillo Neuschwanstein sólo es posible para los visitantes en el marco de una visita guiada de unos 35 minutos. La visita guiada se realiza en alemán o en inglés o en otros idiomas con una audioguía.
En el castillo esta prohibido hacer fotografías y filmar.

2. Historia del Rey Loco
Maximiliano II, padre de Luis II de Baviera, adquirió el cercano castillo de Hohenschwangau, casa de los caballeros de Schwangau en la Edad Media. Aquí fue donde Luis II desarrolló su pasión por la Edad Media. Aprendió sobre leyendas e historia y leyó libros con avidez. También fue influenciado por los dramas musicales de Richard Wagner, como «Lohengrin», «Tannhäuser», «Tristan e Isolda» o «El anillo de los Nibelungos».
Luis II se convirtió en rey en 1864. Tras dos años de reinado, fue forzado a admitir la derrota de su país ante Prusia. Incapaz de continuar con el rol de un monarca, creó su mundo alternativo en la Edad Media o en la edad barroca del absolutismo. Muy celoso de su soledad, se obsesionó con los castillos y con Wagner, de tal forma que en 1868 le escribió una carta diciéndole que «quería construir un palacio «al estilo auténtico de los antiguos castillos alemanes» sobre el desfiladero de Pöllat y que sería «más bello y acogedor que el castillo de abajo, el de Hohenschwangau». Además, su «nuevo castillo» contendría escenas de sus trabajos.
La construcción del castillo de Neuschwanstein comenzó en 1869, en una época en que los castillos y las fortalezas ya no eran necesarios desde el punto de vista estratégico. Nació en la imaginación de Luis II como una pura fantasía romántica de un castillo medieval idealizado.

3. Salas del Castillo
Las salas principales de Neuschwanstein están decoradas principalmente con murales de las escenas de las sagas germánicas y nórdicas en las que Richard Wagner basó sus trabajos.
Algunas de las salas que podréis ver en la visita son las siguientes:
- Sala de los cantores: Con una superficie de 27 x 10 metros, es la sala más grande del castillo. Está localizada en el cuarto nivel de la parte oriental del palacio, sobre la recámara del rey. La sala rectangular está adornada con referencias a Lohengrin, la obra de Wagner. En el extremo oriental hay un escenario constituido por arcadas.
- Sala del trono: La «Sala de trono» mide 20 x 12 metros y está localizada en la parte occidental del palacio. Tiene una altura de 13 metros y ocupa el tercer y cuarto nivel del edificio. Está inspirada en la iglesia de Todos los Santos de la Residencia de Munich. La sala está rodeada en tres lados por coloridas arcadas y termina en un ábside donde debía estar el trono de Luis II.
- Dormitorio del Rey: El dormitorio del rey está dominado por una imponente cama tallada en madera de roble. Catorce artesanos trabajaron durante cuatro años tallando los revestimientos de las paredes y el elaborado dosel de la cama. En este cuarto fue donde Luis II fue hecho prisionero en la noche del 11 al 12 de junio de 1886. Junto al dormitorio está la pequeña capilla de la casa, consagrada al santo patrono del señor del castillo, San Luis. Junto a la capilla, es el único cuarto del castillo hecho en estilo neogótico.
Debido a la timidez e insociabilidad del rey Luis II, la «Sala de los cantores» y la «Sala de trono» nunca fueron planeadas para acoger fiestas de la corte. Sólo eran un homenaje a la cultura de los caballeros de la Edad Media.
El Castillo combina referencias a la Edad Media con aspectos modernos. De hecho, contiene una completa red de luz eléctrica, agua corriente, inodoros con descarga automática e incluso teléfono.

4. La debacle del Rey Loco
Además del Castillo de Neuschwanstein, Luis II fue artífice de otros palacios: Palacio de Linderhof (terminado en 1878), Casa Real en el Schachen (1872), Palacio Nuevo de Herrenchiemsee (inacabado) y el Monasterio de los Canónigos Agustinos de Herrenchiemsee (Palacio Antiguo).
Luis II sufragó los edificios de sus propios recursos monetarios y de la asignación por el Estado a los nobles por gastos de representación. Los medios privados del rey no alcanzaban para pagar todos sus proyectos, por lo que tuvo que depender de préstamos para llevarlos a cabo. Para el año 1883 sus deudas ascendían a siete millones de marcos de oro y en 1885 se vio amenazado de un posible embargo.
Las disputas sobre las deudas del gobernante llevaron a que en 1886 el gobierno bávaro incapacitara al rey. Luis II se vio forzado a abandonar el palacio, al que nunca más regresaría. Moriría sólo dos días más tarde en circunstancias que aún hoy se desconocen. Al momento de la muerte el castillo de Neuschwanstein no estaba terminado.

5. El castillo tras la muerte de Luis II
Luis II nunca quiso que el castillo estuviera abierto al público, sin embargo tan solo seis semanas después de su muerte, las puertas del castillo se abrieron a los visitantes. Con las recaudaciones de las entradas se pagaron las deudas pendientes de Luis II y sus castillos se convirtieron en la principal fuente de ingresos de la familia real.
Hoy en día, en temporada alta es visitado por más de 10.000 personas diariamente. Ha aparecido en numerosas películas y fue elegido por Walt Disney como modelo para el diseño del castillo de la Bella Durmiente de Disneyland.
Gracias por leernos. Aquí finaliza nuestro artículo Visita al Castillo Neuschwanstein. Esperamos que disfrutéis mucho de vuestro viaje. ¡Y os agradeceremos que nos comentéis vuestra experiencia en este maravilloso castillo!






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